CONTO
Frazada vieja, apolillada, trapo de piso que asoma entre las hendijas del rancho. Chapa negra, abollada, papeles viejos, cartón mojado, collage impensado allá “arriba”.
Caballo gordo de mugre, de ojos tristes, peón asalariado sin sindicato que valga.
Gurises con mocos, asustados, “desaprovechados”, adultos perdidos sin laberinto, perdidos de libertad o en libertad, viejos criticones esperando su hora y la de los demás.
Isla, el cante, la zona roja.
* Guzmán Ch.
Estaba ahí, un poco caminando, un poco pensando; como cuando te cae la ficha…
Robaron el barrio y seguro fueron pibes de ahí, hay sospechas y culpas, todas a la pasta base.
El asentamiento es de los más antiguos y en su larga existencia no siempre estuvo la pasta. Habría otras porquerías, otros flagelos, pero son vicios que cambian con el tiempo y no son casuales. Sino a causa de…
A causa del achanchamiento, de la conformidad, de la larga espera de que alguien se apiade de nosotros.
Entre bolsas y sobras de vaya a saber que barrio, caminaba y conversaba con vecinos, mientras cada uno se iba por su pasaje.
Mis ojos y mi nariz caminaban incómodos, haciendo que me atormente y moleste una vez más nuestra pobreza.
Incomodidad rebelde y de gran desafío; de respirar profundo y ojos chusmas que buscan interpelar y entender lo inentendible.
Problemas sociales consecuencia de los pobres, de los pobres de mente que manejan un sistema, el cual necesita, no se asombra y disfruta de la miseria ajena.
Mientras saludábamos y veíamos vecinos, me comentaban que hacía cada uno; abunda el basurero, el hurgador, el del trabajo insalubre, con manos negras de mugre de por vida, falta de buenos hábitos a causa de las no oportunidades.
Al final del recorrido, éramos dos, cruzamos dos guachos y un viejo fumando pasta en pipa, el viejo aportaba la ceniza, nuestra presencia los cohibió un poco, con la mirada perdida, disimulan la pipa y siguen en la de ellos.
Salí del cante, solo; camino a la parada, no espero ni 2 minutos, me subo al 370 con mi cabeza hecha un matete y me reintegro al problema, en busca de locos que escapen a los cuerdos de atar, en busca; de “soluciones”.
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(*) Guzmán Ch. é uruguaio e estuda na Unila, em Foz do Iguaçu, Pr.. O texto acima foi publicado originalmente na revista Escrita, 16.
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